``El hábito de la lectura es el sentido a la vida´´ decía María del Mar mi maestra de Educación Infantil.
``Si leemos desarrollamos nuestra persona, y la creatividad, la imaginación, la inteligencia... desarrollamos todo nuestros ser´´ decía Teresa la maestra que me enseñó a leer.
Es curioso que incluso pasando los años, ¡y cuántos años ya! yo siga recordando ambas frases. Ambas tenían en sus aulas unas enormes y curiosas bibliotecas, incluso animaron a nuestros padres a crear estos espacios en casa. Hoy en día tras ir aprendiendo e investigando sobre la importancia de las bibliotecas en ambos lugares, entendí porque tanto interés en esto.
Los juguetes están presentes en la vida de los niños durante su día a día, deberíamos también el replantearnos la idea de que los libros también ocupen este lugar. El interés por la lectura debe inculcarse desde el nacimiento, y tratar que se convierta en un hábito, en una rutina más del día a día pero no solo en las escuelas sino en nuestros hogares. Además que no es necesario esperar a que un niño sepa leer para que esté en contacto con el mundo lector, hay libros para cualquier edad: unos con sólo imágenes, otros basados en el vocabulario, otros con imagen y texto... Ya desde que un bebé nace debe introducirse en él la denominada lectura emergente.
Por ejemplo, antes de los dos años, la lectura emergente antes de esta edad significa comenzar a diferenciar dibujos y objetos de las letras y palabras, y a la vez conocer la relación que existe entre ambas. Cuando los niños ya tiene dos años, se busca el enriquecimiento del vocabulario y se van formando cimientos para conseguir la futura lectura. Y a partir de los tres años de vida, se comienzan a interpretar las letras y sus trazados.
Una vez ocurridas y pasadas estas fases se abre un camino de desarrollo a la lectura, a la persona y a la vida.
¿MONTAMOS NUESTRA BIBLIOTECA?
EN EL AULA:
EN EL HOGAR:
MARÍA DOMINGO PARÍS.









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