domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Por qué no dejarles elegir?

Tenemos que despertar en los niños el gusto por la lectura, es una realidad. En mi opinión si queremos que a un niño le guste leer, debe empezar leyendo cosas que le sean atractivas, que de verdad lea por placer y no por obligación. Cre que esta tarea es en parte difícil, pero también la veo muy fácil de simplificar, ¿por qué no dejar que ellos sean los que decidan que quieren leer?

Estoy ahora mismo realizando las prácticas en un colegio. Estábamos el otro día en clase de Lengua, era última hora y los alumnos ya estaban bastante cansados de la jornada, así que decidimos hacer algo más ameno, bajar a la biblioteca. En la biblioteca los libros están organizados por ciclos, los niños ya han bajado varias veces por lo que ya saben bien en qué estante buscar. Me sorprendió la alegría con la que miraban todos los libros, sin saber cuál coger, cuando decidían arriesgarse con uno se iban a tumbarse al tapiz y empezaban a leerlo.

Jorge, uno de los niños, no encontraba ningún libro que le llamara la atención en esa estantería así que le propuse mirar en otra. En la estantería del siguiente ciclo había un libro de aspecto viejo pero que pensé que le podía resultar interesante. El libro es parte de una colección de “curiosidades”. En este caso le enseñé a Jorge el de curiosidades sobre ciencia, abrió el libro, su aspecto era muy colorido, lleno de dibujos que ilustraban las hechos científicos que nos cuenta, pero la letra muy pequeña, más pequeña que lo que acostumbran los libros que leen los niños de 7-8 años. Sin embargo a Jorge no le importó el tamaño de la letra y se fue al tapiz a leer.


Cuando se hizo la hora de volver a clase, los niños se subieron al aula los libros (ya que cuando tienen un rato libre, por ejemplo si ya han acabado los ejercicios… se ponen a leer). Jorge se paró y empezó a contarme cosas científicas que había aprendido y le propuse que cada día que leyéramos me tenía que contar “algo” científico que no supiera antes de leerlo. Aún no ha acabado el libro y nuestro “trato” sigue en pie, aunque no por mucho, Jorge está “devorando el libro”, además Rodrigo ya se ha pedido ser el próximo que lo lea. No era tan difícil hacerlos leer, ¿no?
Carmen López Pinós

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